Las esculturas Wrapping Candies de Laurence Jenkell: el arte de la felicidad envuelta en azúcar
- Romain Class
- Apr 25, 2025
- 6 min read
Updated: 3 days ago
Coloridas, brillantes, monumentales o en formato miniatura, las esculturas de caramelos de Laurence Jenkell han conquistado plazas, museos y galerías de todo el mundo. Detrás de estas creaciones de estética pop y apariencia lúdica se encuentra una artista autodidacta cuyo universo “azucarado” va mucho más allá del simple placer visual: explora temas como la infancia, el deseo, la globalización e incluso las tensiones geopolíticas.
Estas obras transforman un objeto cotidiano y universal —el caramelo— en un símbolo artístico cargado de significado. A través del gesto de envolver y del brillo del material, Jenkell construye un lenguaje visual inmediato y accesible, pero también profundamente conceptual, en el que lo dulce se convierte en reflexión sobre la cultura contemporánea y sus contradicciones.

Artista de pop art Laurence Jenkell, rodeada de dos magníficas esculturas Wrapping Candy en plata y oro, entre sus motivos más codiciados.
La artista francesa participa en la exposición “HER LAND” en Dubái, organizada por MIA Art Collection en colaboración con el Museum of Latin American Art (MOLAA). Presentada en el Dubai Festival City Exhibition del 18 de abril al 17 de mayo de 2025, la muestra pone en valor la creatividad femenina a través de obras de artistas mujeres de América Latina y de otras regiones. En este contexto, Laurence Jenkell presenta dos esculturas icónicas: Wrapping Candy Irisé Radiant y Wrapping Candy Nacré Blues, ambas realizadas en plexiglás.
Retrato de una escultora singular, audaz y difícil de encasillar
Laurence Jenkell nació en 1965 en Bourges, Francia. Nada en su trayectoria inicial parecía orientarla hacia el arte. Fue en los años 90, tras un periodo de profunda búsqueda personal, cuando sintió una necesidad irreprimible de crear. Sin formación académica artística, comenzó a experimentar por su cuenta en casa, explorando diversas técnicas hasta descubrir el material que transformaría su carrera: el plexiglás.
A través de un proceso de ensayo y error, Jenkell desarrolló una técnica que se convertiría en su sello distintivo: doblar, calentar y esculpir el plexiglás para crear grandes caramelos retorcidos (Wrapping). Este gesto, único en su práctica, evoca tanto la dulzura como la tensión, y se ha convertido en el emblema de toda su obra.

Artista Laurence Jenkell en su estudio, trabajando en la creación de sus icónicas esculturas en forma de caramelo.
Un arte entre el fuego y el gesto
La creación de las famosas esculturas de caramelos de Laurence Jenkell se basa en un dominio preciso del plexiglás, especialmente en su manipulación para lograr el característico efecto de torsión. La artista comienza calentando el material a alta temperatura hasta que se vuelve maleable. En ese momento crítico, debe actuar con rapidez: retuerce, dobla y modela la lámina de plexiglás, como si envolviera un caramelo real. Este proceso es completamente manual, sin moldes, lo que hace que cada pieza sea única a pesar de la repetición aparente del motivo. Ese es el verdadero desafío de su técnica. La escultura se pule después cuidadosamente para lograr ese acabado liso, brillante y translúcido que caracteriza su obra.
Según el efecto deseado, Jenkell también puede teñir previamente el material con tintes especiales o combinar el plexiglás con otros materiales como el aluminio o el bronce para piezas de mayor impacto monumental. Algunas de sus esculturas incluso han sido talladas en mármol, utilizando entonces un enfoque más tradicional y sustractivo. Detrás de la ligereza visual y la aparente simplicidad de sus obras se esconde una técnica exigente que requiere fuerza, rapidez y precisión.
El caramelo: un icono universal
¿Por qué el caramelo? Para Jenkell, un caramelo es mucho más que un dulce: es un símbolo universal, accesible a todos, cargado de memoria, placer y nostalgia. Evoca la inocencia de la infancia, pero también la tentación, el consumo y la seducción. A través de él, la artista explora la dualidad entre la ligereza aparente y la profundidad emocional.
Cada escultura de caramelo de Laurence Jenkell está cuidadosamente elaborada, independientemente de su tamaño: formas perfectas, colores vibrantes o efectos metálicos, y reflejos hipnóticos. Algunas de sus piezas alcanzan varios metros de altura, transformando los espacios públicos en escaparates surrealistas de caramelos gigantes.

Silver Candy, Chrome – Wrapping Candy Silver, presentado por Class Art Gallery en Biarritz, forma parte del universo escultórico de Laurence Jenkell.
Esta pieza en acabado cromado plateado reinterpreta su icónica forma de caramelo retorcido, llevando el lenguaje del Wrapping Candy hacia una estética más fría, reflectante y contemporánea. El efecto espejo del material acentúa la dimensión pop y lujosa de la obra, al tiempo que refuerza su carácter de objeto deseable y simbólico.
La galería presenta una amplia selección de obras de Jenkell en diferentes tamaños, colores y materiales, desde plexiglás hasta versiones metálicas o monumentales. Todas las piezas incluyen un certificado de autenticidad firmado por la artista, lo que garantiza su procedencia y refuerza su valor en el mercado del arte contemporáneo.
Entre el Pop Art y el arte conceptual
Enraizada en la tradición del Pop Art, Laurence Jenkell comparte con artistas como Andy Warhol o Jeff Koons la idea de elevar objetos cotidianos al rango de obra de arte. Sin embargo, su trabajo va más allá de la pura estética. A través de sus Wrapped Candies, explora temas contemporáneos como la globalización, la cultura de masas y los deseos colectivos.
En 2018, la artista francesa presentó su exposición Candy Nations en Nueva York, transformando Broadway en una galería al aire libre. Del 3 de octubre al 9 de diciembre, veinte esculturas monumentales de caramelo —cada una de 2,7 metros de altura y 658 kilos de peso— se instalaron entre las calles 36 y 39 del Garment District. Cada pieza, realizada en resina de poliéster, representaba los colores nacionales de un país del G20, simbolizando la unidad y la diversidad cultural.
Originalmente creadas para la cumbre del G20 en Cannes en 2011, estas esculturas recorrieron el mundo antes de llegar a Nueva York. En paralelo, se presentó una instalación complementaria titulada Crossroads of the World en la terminal de autobuses Port Authority, con 30 esculturas adicionales y 80 obras más. Entre ellas, una pieza especial rendía homenaje a los 37 agentes de la Port Authority fallecidos durante los atentados del 11 de septiembre.
Una experiencia artística inmersiva
Candy Nations ofreció a los neoyorquinos una experiencia artística inmersiva, celebrando la paz y la diversidad a través de formas lúdicas, coloridas y accesibles.

La serie Candy Nations, de Laurence Jenkell, fue presentada en Nueva York en 2018 como una intervención artística de gran escala en el espacio urbano.
Con humor y sutileza, la artista pop Laurence Jenkell transforma un objeto aparentemente insignificante en una poderosa metáfora de nuestro tiempo.
Reconocimiento internacional
La obra de Laurence Jenkell alcanzó rápidamente un éxito rotundo. Sus esculturas han sido expuestas en museos, galerías y espacios públicos de todo el mundo —desde Nueva York hasta Hong Kong, pasando por Dubái o Londres. Algunas de sus piezas monumentales decoran hoy hoteles de lujo, aeropuertos e incluso sedes de instituciones internacionales.
Sus obras han sido adquiridas no solo por coleccionistas privados, sino también por instituciones públicas. En 2019, una escultura gigante de caramelo en los colores de la bandera francesa fue instalada en la Embajada de Francia en Washington, simbolizando la amistad franco-estadounidense.
Gracias a su estilo inmediatamente reconocible y a un mensaje universalmente accesible, Laurence Jenkell se ha consolidado como una figura clave del arte pop y monumental contemporáneo.
Variaciones sobre el Wrapping
Aunque el caramelo sigue siendo su motivo emblemático, Jenkell continúa reinventándolo a través de distintos materiales y formas: bronce, aluminio, mármol o cristal. También ha desarrollado series que exploran la transparencia, los efectos espejo y las fusiones cromáticas.
En ocasiones, sus caramelos incorporan mensajes adicionales —textos impresos, símbolos o referencias urbanas— y se transforman en tótems o manifiestos visuales, donde el placer dulce deja paso a una reflexión más profunda.
A través de estas variaciones, la artista confirma su capacidad de evolución sin abandonar su gesto fundacional: la torsión del plexiglás, ese movimiento que da vida a la materia.
Conclusión: el arte de capturar un instante de asombro
Laurence Jenkell ha logrado construir un lenguaje artístico universal hecho de infancia redescubierta, color vibrante y placer inmediato. Pero detrás de la aparente ligereza de sus esculturas, invita a reflexionar sobre las contradicciones de la sociedad contemporánea: entre el consumismo y la búsqueda de autenticidad.
Al ofrecer al mundo sus caramelos monumentales, Jenkell propone un espejo azucarado: una invitación a saborear la vida sin perder de vista su complejidad.




Comments