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Clément Covizzi: Poesía animal sublimada a través del Raku

Updated: 6 days ago

En el dinámico panorama de la escultura contemporánea, el artista francés Clément Covizzi se ha consolidado como una voz singular. Sus esculturas animales de cerámica, realizadas mediante la técnica japonesa ancestral del Raku, destacan por su poder evocador y su intensidad material. Entre tradición y modernidad, sus creaciones nos invitan a replantear nuestra relación con los seres vivos y con la propia materia.


Clément Covizzi en su estudio


El animal como espejo universal


Desde sus inicios, Covizzi ha elegido al animal como tema central de su obra. Sin embargo, lejos de caer en un naturalismo decorativo, privilegia un enfoque depurado, casi arquetípico. Sus osos, tiburones, gorilas o felinos no son representaciones realistas: encarnan símbolos, fuerzas vitales.

Cada escultura, pieza única modelada a mano, contiene tanto una animalidad cruda como una dimensión de interioridad. Parecen a la vez cercanas y distantes, como si emergieran de un inconsciente colectivo. Covizzi no describe al animal: revela su esencia.


La técnica ancestral del Raku


Para dar vida a esta visión, el artista ha elegido un proceso exigente: el Raku, una técnica japonesa desarrollada en el siglo XVI en el contexto de la ceremonia del té. A diferencia de las cocciones convencionales, el Raku se basa en un ciclo muy rápido: las piezas, tras una cocción a alta temperatura, se retiran del horno aún incandescentes y luego se sumergen en materiales combustibles (serrín, hojas, papel). El choque térmico crea grietas, efectos de textura y contrastes de color, todos ellos completamente únicos en cada obra.

Esta técnica, que depende tanto del gesto como del azar, confiere una unicidad absoluta a cada pieza. No hay dos esculturas de Covizzi iguales: algunas presentan finas vetas negras, otras destellos cobrizos o zonas de blancura mate.


Para Covizzi, este elemento de imprevisibilidad es esencial:“Raku es una lección de humildad. Preparas la forma, dominas la cocción, pero en el momento del ahumado, es el fuego quien decide. La materia conserva la memoria de ese instante. Los animales que esculpo se convierten así en testigos de una transformación, casi de una metamorfosis.”


Escultura de tortuga de Clément Covizzi. Descubra aquí las obras de Clément Covizzi presentadas por Class Art Biarritz.


Una materia viva


El resultado confiere a las esculturas una dimensión casi orgánica. Las superficies agrietadas parecen evocar piel, corteza o caparazón. El juego entre zonas mates y brillantes recuerda a veces la piedra, otras el metal o incluso el cuero.

Esta materialidad, nacida del fuego y del humo, entra en diálogo con la forma animal. El espectador percibe tanto la fragilidad de la arcilla como la fuerza del animal representado.


Biografía: un recorrido singular


Nacido en la década de 1980, Clément Covizzi creció en estrecho contacto con la naturaleza, lo que marcó profundamente su sensibilidad artística. Desde muy joven se sintió atraído por la escultura y la cerámica, pero inicialmente eligió un camino orientado hacia el diseño y las artes decorativas.


Fue durante un viaje a Asia, al descubrir la cerámica japonesa y la técnica del Raku, cuando encontró su lenguaje artístico. Fascinado por la filosofía del wabi-sabi —una estética que valora la imperfección, lo efímero y el accidente feliz— decidió adaptarla a su propio universo: el de la escultura animal.

Desde hace más de una década, desarrolla una obra coherente, expuesta en varias galerías en Francia y en el extranjero. Hoy en día, sus esculturas circulan en colecciones privadas y atraen tanto a los amantes del arte contemporáneo como a los apasionados de la cerámica.


Ballena jorobada, escultura en Raku de Clément Covizzi. Descubra aquí las obras de Clément Covizzi presentadas por Class Art Biarritz.


Una recepción crítica entusiasta


La crítica ha elogiado la fuerza simbólica y la profundidad material de sus obras. Según la crítica de arte Isabelle Moreau: “Los animales de Covizzi parecen surgir de otro tiempo. No se sabe si pertenecen a un pasado arcaico o a un futuro soñado. Son arquetipos, figuras de memoria”.

Algunos coleccionistas ven en él al heredero de una tradición de escultores animales que comenzó con Pompon, pero con un lenguaje radicalmente contemporáneo, modelado por la materia y el azar.


Comparaciones y filiaciones


Aunque Clément Covizzi se distingue por su uso del Raku, su obra también se inscribe en una historia más amplia de la escultura animal. Así como François Pompon, a comienzos del siglo XX, eligió simplificar las formas para revelar su esencia, Covizzi persigue una búsqueda similar, pero a través de la propia materia.

También puede compararse con ceramistas contemporáneos que exploran las texturas imprevisibles del fuego, como los artistas japoneses Ryoji Koie o Masami Yamamoto. Sin embargo, mientras ellos abrazan la abstracción, Covizzi traslada la filosofía del Raku a una iconografía universal: la del animal.

Su obra se sitúa así en la encrucijada de varias tradiciones: la escultura animal occidental, el arte cerámico oriental y la exploración contemporánea de la imprevisibilidad y la materialidad en bruto.


Tête à Tête, de Clément Covizzi. Descubra aquí las obras de Clément Covizzi presentadas por Class Art Biarritz.


Entre arte y artesanía


Lo que llama la atención en sus esculturas es también la forma en que difuminan la frontera entre arte y artesanía. El gesto manual, el trabajo del barro y el proceso de ahumado recuerdan al oficio del alfarero. Sin embargo, la elección de las formas, su carga simbólica y su puesta en escena pertenecen claramente al arte contemporáneo.

Covizzi asume esta ambivalencia. Para él, “no existe jerarquía entre arte y artesanía. Lo que importa es la emoción transmitida”. Sus esculturas se inscriben así en una tendencia contemporánea que devuelve a la cerámica un lugar central en el arte, junto a artistas como Grayson Perry, Magdalene Odundo o Johan Creten.


Un artista en ascenso


Hoy en día, Clément Covizzi expone en varias galerías de Francia y Europa. Sus obras comienzan a circular en ferias internacionales, y su valor en el mercado crece de manera constante. La originalidad de su enfoque —que combina escultura animal y Raku— le otorga una identidad fuerte y reconocible.

Algunos observadores ya anticipan que su obra podría integrarse en colecciones museísticas, tanto por su diálogo con las grandes tradiciones de la escultura como por la propuesta de un lenguaje decididamente contemporáneo.


Le Rêveur, de Clément Covizzi. Descubra aquí las obras de Clément Covizzi presentadas por Class Art Biarritz.


Las esculturas animales de Clément Covizzi no son simples objetos decorativos. Son encuentros entre lo animal, lo humano, la tierra y el fuego. A través de la técnica del Raku, el artista devuelve a la materia una dimensión viva e imprevisible, situando sus obras dentro de una concepción ampliada del tiempo.


En un mundo en el que el arte contemporáneo cuestiona cada vez más nuestra relación con la naturaleza, su fragilidad y su carácter efímero, Covizzi propone un enfoque poético y encarnado. Sus animales no son solo formas: son presencias.

Y quizá ahí reside su mayor fuerza: recordarnos que, dentro de la fragilidad de la tierra agrietada y del poder simbólico del animal, se despliega algo esencial: nuestra propia relación con la vida y con lo efímero.


 
 
 

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